Fertilización en maíz temprano y tardío

El momento de siembra del maíz es determinante para el crecimiento, el desarrollo vegetal y además condiciona su rendimiento posterior.

El maíz tardío ya es una realidad en nuestro país, ya que más del 45% de la producción se siembra en fechas tardías. Un aspecto poco conocido del maíz tardío es su economía del nitrógeno (N) y la relación con los rendimientos.

Una investigación realizada en Entre Ríos por el INTA Paraná y la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) determinó que la eficiencia en el uso del nitrógeno de este cultivo fue 19% menor que la del maíz temprano. Las causas se vincularon con los menores rindes y la mayor disponibilidad de N en el suelo en fechas de siembra tardías.

El crecimiento en la siembra del maíz tardío crece porque los rendimientos de los tardíos son más estables. “En algunas provincias como Córdoba, prácticamente el 100% del maíz es tardío. En otras, como Entre Ríos la tecnología actualmente representa entre 15 y 20% de la superficie sembrada con maíz, y rinde casi un 20% menos que el temprano, según datos de la Bolsa de Cereales de la provincia”.

Es importante analizar que efectos tiene el cambio de fecha en el suelo y en la estrategia de fertilización del cultivo.

Existen investigaciones que sostienen que en fechas demoradas, debido a los cambios climáticos que tienen incidencia en la variación del suelo, se podría reducir la dosis de nitrógeno, práctica que ya es usual en algunos productores que buscan minimizar el riesgo económico.

A la hora de fertilizar nuestro lote será necesario que evaluemos diferentes estrategias de fertilización según fechas de siembra. Además debemos estudiar y conocer la oferta de fertilidad de los suelos, saber identificar la alta o baja capacidad productiva del suelo que voy a trabajar.

Gustavo Maddonni, docente de la cátedra de Cerealicultura de la FAUBA, advirtió sobre los efectos de sembrar el maíz en diciembre. “Por las condiciones lumínicas y térmicas que uno y otro deben atravesar, los rendimientos de los tardíos tienden a ser menores que los tempranos. (…) el maíz tardío usa menos eficientemente el nitrógeno”.

¿Entonces, cómo mejoramos la eficiencia del maíz tardío?

La investigación realizada por la Facultad de Agronomía de la UBA sostiene que una de las formas de aumentar la baja eficiencia en el uso del nitrógeno en el maíz tardío pasaría por reducir la dosis de fertilizante. Se deberían adoptar estrategias que eleven el rendimiento del maíz tardío. Por ejemplo, para un mismo ambiente y tasa de crecimiento existen genotipos que producen más granos por espiga que otros. Estos materiales rinden más y poseen eficiencias en el uso del N relativamente altas. Por eso se los debería elegir. De la misma manera, también se debería optimizar la dosis de fertilizante nitrogenado a aplicar, reduciéndola para que la oferta de N en el suelo no sea tan alta.

Una alternativa agronómica clave es el manejo de la densidad de siembra ya que el maíz tardío posee un crecimiento vegetativo exacerbado en relación con el temprano, y eso hace que algunos productores bajen la densidad de siembra para no potenciar lo que llamamos variabilidad poblacional. Esa variabilidad se refleja en los lotes: muchas plantas crecen menos y son dominadas por otras más grandes, lo que derrumba los rindes. Por el contrario para aumentar la EUN habría que lograr una alta absorción de nitrógeno —principalmente durante el período vegetativo—, y esto se conseguiría aumentando la densidad de siembra.

Fuentes: Papucci, S.; González, A.; Cruciani, M; Tuttolomondo, G.; González, M. Cátedra de Sistemas de Cultivos Extensivos Facultad de Ciencias Agrarias – UNR y Pablo Roset, Ingeniero Agrónomo de FAUBA para Super CAMPO.

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